



La computación en la primaria no se trata solo de sentarse frente a una pantalla a jugar, sino de aprender a usar la tecnología como una herramienta para crear, resolver problemas y comunicarse. Es como aprender a leer y escribir, ¡pero en el mundo digital!

Se desenvuelve en entornos virtuales generados por las TIC













A esta edad, los niños están desarrollando su pensamiento abstracto. Introducir conceptos básicos de computación (como dar instrucciones en orden) sienta las bases del pensamiento computacional.

Keny Blanco

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Buscamos despertar la curiosidad cognitiva, estructurar la mente para el pensamiento lógico y dotar a los estudiantes de habilidades motrices y conceptuales que les facilitarán todo su camino escolar. Es sembrar la semilla de la autonomía digital en un entorno controlado y seguro.

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A esta edad, los estudiantes experimentan un salto cognitivo importante: su pensamiento es más abstracto, tienen mayor capacidad de concentración y su lectoescritura es más fluida. El cómputo deja de ser solo un espacio de «juego educativo» y se convierte en una herramienta de productividad, investigación y creación guiada.

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Enseñar cómputo en cuarto grado es el puente perfecto entre la alfabetización digital básica y la autonomía tecnológica. Es dotar al estudiante de las competencias digitales que el mundo escolar actual le exige para investigar de forma segura, organizar sus ideas de manera visual y empezar a estructurar su mente bajo la lógica del siglo XXI.

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En quinto grado de primaria, las clases de cómputo dejan de ser meramente instrumentales. Ya no se trata solo de saber usar el software, sino de aplicar la tecnología de manera estratégica para resolver problemas complejos, gestionar información y expresarse digitalmente con identidad propia.

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Enseñar cómputo en sexto grado es el broche de oro de la primaria. Su objetivo es asegurar que los estudiantes dejen de ser vistos como «niños que usan la tecnología para jugar» y se conviertan en ciudadanos digitales responsables, proactivos y técnicamente competentes, listos para asumir con madurez y éxito los retos académicos y sociales del nivel secundario.

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Lorem Ipsum
Lorem Ipsum es simplemente un texto de relleno de la industria de la impresión y la tipografía. Lorem Ipsum ha sido el texto de relleno estándar de la industria desde el siglo XVI, cuando un impresor desconocido tomó una galería de tipos y los mezcló para hacer un libro de muestras tipográficas. Ha sobrevivido no sólo a cinco siglos, sino también al salto hacia la composición tipográfica electrónica, permaneciendo esencialmente sin cambios. Se popularizó en la década de 1960 con el lanzamiento de hojas de Letraset que contenían pasajes de Lorem Ipsum y, más recientemente, con software de autoedición como Aldus PageMaker, que incluía versiones de Lorem Ipsum.
¿De dónde procede?
Lorem Ipsum es simplemente un texto ficticio de la industria de la impresión y la composición tipográfica.




Lorem Ipsum
Lorem Ipsum es simplemente un texto de relleno de la industria de la impresión y la tipografía. Lorem Ipsum ha sido el texto de relleno estándar de la industria desde siempre. Lorem Ipsum es simplemente el texto de relleno de la industria de la impresión y la composición tipográfica. Lorem Ipsum ha sido el texto de relleno estándar de la industria

05
OCT

09:00 – 17:00

CHICAGO, ESTADOS UNIDOS
Lorem Ipsum ha sido el texto ficticio estándar de la industria desde el siglo XVI, cuando un impresor desconocido tomó una galera de tipos y la revolvió para hacer un libro de muestras tipográficas.

05
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09:00 – 17:00

CHICAGO, ESTADOS UNIDOS
Lorem Ipsum ha sido el texto ficticio estándar de la industria desde el siglo XVI, cuando un impresor desconocido tomó una galera de tipos y la revolvió para hacer un libro de muestras tipográficas.


Martha Del Pilar Silva Gonzales
Miss de Cómputo del Nivel Primaria
Si hace casi tres décadas alguien me hubiera dicho que mi mundo entero se resumiría en el sonido de un salón lleno de niños aprendiendo a usar una computadora, tal vez no habría dimensionado la enorme fortuna que el destino me tenía guardada. Hoy, al mirar atrás y contar 27 años dedicados a enseñar cómputo en primaria, mi corazón no hace más que desbordarse de una felicidad profunda y un orgullo que apenas me cabe en el pecho.




